La utilidad y eficiencia de un cuadro de mando integral está íntimamente ligada a los indicadores que escojamos para medir nuestros resultados – una labor que no siempre resulta sencilla – y estos, a su vez, deben estar orientados al objetivo que nos hayamos marcado – de nada sirve conocer la dirección del viento y el estado de la mar si no sabemos a qué puerto nos dirigimos.